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Entonces, me voy

¿Gran libertad, sueños, evasión, negocios? La idea de probar suerte en el extranjero suele tener detrás pensamientos muy diferentes. Paulo Alves se atrevió, incluso, a cruzar el charco y emigró de Portugal a Chile, por su trabajo en Grenke.

 

Ir y venir parece estar de moda. En lugar de mudarse con toda la familia para estar cerca del nuevo empleo, muchos prefieren hacer frente a largas horas de viaje al trabajo. Emigrar a otros países, culturas y continentes es impensable. Sin embargo, para algunos —como Paulo Alves— la idea de buscar suerte en el exterior es sumamente interesante. Para él, por lo visto, cuanto más lejos, mejor. Se mudó de continente, de Leiria en Portugal a Santiago de Chile, y se encontró con un ámbito cultural totalmente nuevo. Desde septiembre de 2014, está desarrollando allí la franquicia de Grenke. Tanto él, como sus colegas de Grenke Frank Ziegler —que emigró a Suiza— y Ernest Plej —a Croacia—, sintieron el anhelo de comenzar algo nuevo en un lugar lejano y participar activamente en su desarrollo. Paulo Alves dejó su país en busca de nuevos mercados para Grenke. En su equipaje, llevó experiencia, temple y una idea muy clara de lo que quería conseguir.

 
Paulo Alves

Mittelpunkt: ¿Qué hay de malo en su país, que tiene tantas ganas de irse? En su caso, señor Alves, no puede ser el clima. 

 

Paulo Alves: Claro que no. [Sonríe] Es más, diría que el clima de Portugal me gusta casi un poco más que el que tenemos ahora en Santiago de Chile. Creo que hablo por todos nosotros al decir que queremos a nuestro país tanto como antes y que, a veces, naturalmente, también lo extrañamos. 

 

Ernest Plej: Cuando la nostalgia es muy grande, es un poco más fácil para Frank y para mí, porque podemos viajar a casa en unas horas. Pero Paulo no puede recorrer los más de 10.000 kilómetros entre Portugal y Chile en coche, mucho menos en pocas horas. [Se ríe]

 

Mittelpunkt: Señor Ziegler, usted es reincidente, ha vuelto a dar la espalda una vez más a su querido Baden. 

 

Frank Ziegler: Se lo diré así, me gusta tanto Suiza que emigré allí dos veces. Probablemente también sea porque mi abuelo era suizo y quiero a ese país y a su gente. Eso y la cercanía a mi hogar han contribuido, naturalmente, a que me resultara fácil. Por eso, puede que el término “emigrante” sea en mi caso tal vez un poco excesivo. Para Ernest y, especialmente, para Paulo, es muy diferente. Por eso, respeto mucho lo que están haciendo en Chile y Croacia.

 

Mittelpunkt: ¿Por qué precisamente Zagreb, señor Plej? 

 

Ernest Plej: Zagreb no cayó así no más del cielo, sino que fue un proceso. En 2010, viajé a Liubliana, en Eslovenia, para Grenke. Para mí fue un salto al vacío en dos sentidos: por un lado, hasta entonces trabajaba en Suiza, en una empresa de consultoría y solo tenía algunos puntos de contacto con Grenke. Por otro lado, Grenke quería entrar conmigo en el mercado esloveno. Debo admitir que fue un montón de trabajo. Pero en cuatro años hemos sacado a flote algo importante allí. Incluso, asesoramos a los primeros clientes de la vecina Croacia. Con lo que el paso hacia Croacia ya no fue tan grande. Además, en Zagreb no estaba solo. La instalación en Croacia la hicimos Zdravko Pilić y yo, trabajando a la par. Él es croata y conoce muy bien el país, sus particularidades y sus riesgos. Así, pudimos superar la mayoría de las dificultades burocráticas y pasar rápidamente a la fase operativa del negocio.

 

Mittelpunkt: ¿Su misión en Eslovenia ya estaba terminada?

 

Ernest Plej: Sí, el negocio allí está bien plantado. Después del desarrollo en Eslovenia quise asegurarme de que el éxito allí no había sido solo cuestión de suerte. Por eso busqué un nuevo desafío.

 

Mittelpunkt: ¿Qué lo llevó a Santiago?

 

Paulo Alves: Después de los formidables años de desarrollo de Grenke en Portugal —allí abrí la sede de Leiria— quería hacer algo nuevo, distinto y más grande. Quería salir al mundo. Y quería mostrarles a mis hijos que, a veces, es necesario abandonar la zona de confort, si se desea seguir avanzando. Nos sentimos muy bien en Chile y ya hemos recorrido un poco el país.

 

Mittelpunkt: Señor Ziegler, ¿por qué se trasladó dos veces Suiza?

 

Frank Ziegler: La primera vez comencé allí el negocio de leasing de Grenke. Ahora, se trata de colocar en el mercado un segundo producto: el factoring. La primera vez que estuve en Suiza, Grenke todavía no ofrecía servicios de factoring. Introducir un nuevo producto en un mercado es siempre un desafío e implica presión. Muchas personas se desaniman solo oír la palabra “presión”, pero a mí me estimula, es la forma en que trabajo mejor y lo disfruto más. Además: en cierta forma, Suiza es un buen mercado de prueba. Lo que funciona aquí, lo hace en toda Europa. Se debe al trilingüismo y las tres mentalidades relacionadas. 

 
Ernest Plej, Paulo Alves, Frank Ziegler

Mittelpunkt: ¿Cómo es hacer negocios en Croacia, Chile o Suiza, siendo un proveedor de servicios financieros?

 

Ernest Plej: Algo que no cambia en todo el mundo: un buen equipo es esencial. Esto implica que todos tiren del carro, que busquen evolucionar continuamente y que sean conscientes de los riesgos en el trabajo. Puedo contar con un equipo así en Croacia. El mercado croata está altamente centralizado. La economía está estrechamente vinculada con el estado y la administración pública y no se puede subestimar la carga administrativa. Para poder poner algo en movimiento allí, se necesita paciencia. En Alemania es más sencillo. Lo que allí se arregla por correo electrónico o por teléfono, en Croacia solo funciona personalmente. Pero: los Balcanes en general, y Croacia en particular, tienen gran potencial. Los países allí todavía atraviesan una etapa difícil, pero las leyes y los reglamentos se están actualizando. 


Paulo Alves: También en Chile, nuestro negocio es claramente “personalizado”. Sin contactos personales no camina nada aquí, en eso son cuidadosos mis clientes. Nadie confía en quien no conoce. Por lo tanto, se necesita paciencia y numerosas reuniones.

 

Frank Ziegler: El trabajo de convencimiento en Suiza es más crítico que en Alemania, pero el trato es más agradable. También aquí se trata de generar confianza y contactos personales, tender redes, tener recomendaciones y referencias. En especial, en el caso del factoring, todavía relativamente desconocido en Suiza, y la consiguiente transferencia de las cuentas por cobrar a un tercero. Los suizos son conservadores y esto les cuesta. Pero eso es, exactamente, lo que me motiva. También, por eso, es muy importante vivir en Suiza, porque así los suizos lo aceptan a uno más rápido como socio de negocios. Es difícil imaginar mi trabajo yendo y viniendo de Alemania. 

 

Mittelpunkt: ¿Lo volvería a hacer? Y de ser así, ¿dónde?

 

Paulo Alves: Aquí hay mucho por hacer, así es que ni pienso en eso. Dentro de cinco años, veremos. [Se ríe]

 

Frank Ziegler: Sí, pero los países a los que iría ya no son tantos, en comparación con Paulo y Ernest, pertenezco a una generación anterior. [Sonríe]


Ernest Plej: En mi caso, sí, sin duda. Pienso en Nueva Zelanda como siguiente paso.

 

Paulo Alves, 40 años, es oriundo de la isla de Madeira en Portugal, está casado y tiene dos hijos. Inició su carrera en Grenke en 2009, en Leiria, Portugal. Desde septiembre de 2014, está desarrollando la franquicia de Grenke en Santiago de Chile. 


Ernest Plej, 36 años, nació cerca de Maribor en Eslovenia. Trabaja desde 2010 en Grenke y ha desarrollado la franquicia en Liubliana, Eslovenia. Desde abril de 2015, está desarrollando la franquicia en Zagreb para el mercado croata. 


Frank Ziegler, 49 años, creció en Bühl, Alemania; está casado. Trabaja para Grenke desde 1995. Entre 1999 y 2003 introdujo el leasing en Suiza. Desde 2010, está nuevamente instalado en Suiza, ahora trabajando en el factoring.